Redes de contención contra las inundaciones

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Una nueva exigencia para las empresas agropecuarias

Las lluvias torrenciales ocurridas en las últimas semanas pueden llegar a repetirse con una frecuencia cada vez mayor. Lo único que se puede hacer al respecto es anticiparse al problema.

“Estamos en una situación muy delicada, por eso hay que estar preparados para estos fenómenos, porque serán recurrentes en el futuro: el cambio climático está impactando en la Argentina”, indicó José Luis Aiello, doctor en Ciencias Meteorológicas (Universidad de Buenos Aires) y director científico de la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario, en el último informe agroclimático publicado por esa entidad.

En la última reunión de la Comisión de Lechería del Movimiento CREA se analizó el problema que está complicando –cada vez con mayor intensidad– el trabajo en los tambos de diferentes cuencas productivas.

En el actual escenario climático es esencial estar permanentemente a tanto de los pronósticos climáticos. Tanto el Servicio Meteorológico Nacional como el Instituto de Clima y Agua del INTA Castelar ofrecen –con algunos días de anticipación– alertas de probables tormentas torrenciales con bastante precisión.

El segundo aspecto por considerar en el actual escenario es generar una red de contención zonal en la cual se identifiquen con anticipación las empresas con voluntad y capacidad suficiente de recibir vacas lecheras.

Esa metodología también requiere tener a punto los modelos de contratos de capitalización de vacas –para evitar perder tiempo con cuestiones burocráticas– y disponer el traslado de los animales con anticipación suficiente.

El tercer factor es crear una red inter-institucional –con el municipio, fuerzas de seguridad, voluntarios, etcétera– que permita resolver urgencias en aquellos casos de familias o comunidades enteras aisladas por una inundación.


Fuente: Revista CREA – Septiembre 2015

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Redes de contención contra las inundaciones

Una nueva exigencia para las empresas agropecuarias

 

NOTA

 

Las lluvias torrenciales ocurridas en las últimas semanas pueden llegar a repetirse con una frecuencia cada vez mayor. Lo único que se puede hacer al respecto es anticiparse al problema.

 

“Estamos en una situación muy delicada, por eso hay que estar preparados para estos fenómenos, porque serán recurrentes en el futuro: el cambio climático está impactando en la Argentina”, indicó José Luis Aiello, doctor en Ciencias Meteorológicas (Universidad de Buenos Aires) y director científico de la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario, en el último informe agroclimático publicado por esa entidad.

 

En la última reunión de la Comisión de Lechería del Movimiento CREA se analizó el problema que está complicando –cada vez con mayor intensidad– el trabajo en los tambos de diferentes cuencas productivas.

 

En el actual escenario climático es esencial estar permanentemente a tanto de los pronósticos climáticos. Tanto el Servicio Meteorológico Nacional como el Instituto de Clima y Agua del INTA Castelar ofrecen –con algunos días de anticipación– alertas de probables tormentas torrenciales con bastante precisión.

 

El segundo aspecto por considerar en el actual escenario es generar una red de contención zonal en la cual se identifiquen con anticipación las empresas con voluntad y capacidad suficiente de recibir vacas lecheras.

 

Esa metodología también requiere tener a punto los modelos de contratos de capitalización de vacas –para evitar perder tiempo con cuestiones burocráticas– y disponer el traslado de los animales con anticipación suficiente.

 

El tercer factor es crear una red inter-institucional –con el municipio, fuerzas de seguridad, voluntarios, etcétera– que permita resolver urgencias en aquellos casos de familias o comunidades enteras aisladas por una inundación.

 

 

Fuente: Revista CREA – Septiembre 2015

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Un nuevo CREA lechero en La Pampa

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Tambos en una zona no tradicional

En la zona pampeana de Guatraché se está formando un nuevo grupo CREA lechero. Hasta el momento existen catorce empresas tamberas interesadas en comenzar a implementar la metodología CREA.

“La principal inquietud es generar una manera ordenada y sistemática de llevar la información. Y también la necesidad de compartir experiencias”, indica Fermín Torroba, asesor del CREA Guatraché y técnico de la Comisión de Ganadería de Aacrea, quien está coordinando la creación del nuevo grupo lechero.

En la sequía histórica del ciclo 2008/09 –que se combinó con una crisis de precios de la hacienda y problemas para comercializar trigo– muchos empresarios agropecuarios de la zona comenzaron a buscar alternativas para intentar sobrevivir. Así fue como comenzaron a instalarse en la región decenas de nuevos tambos.  

“Muchos consideran que gracias al tambo lograron sobrevivir a la crisis”, comenta Torroba (dos de los catorce tambos del CREA en formación son parte de las empresas integrantes del CREA Guatraché).

“En las zonas con mayor variabilidad climática es dónde más grupos CREA debería haber, porque es dónde más se necesita compartir información y experiencias para resolver situaciones de crisis”, añade el asesor.

Los tambos de la zona son de base pastoril con silo de trigo o cebada. También se emplean silos de sorgo o maíz (pero con rindes más erráticos porque en verano suelen registrarse temperaturas muy elevadas al tiempo que existen limitantes de suelos con presencia de tosca).

“Uno de los principales desafíos es pasar el bache de un mes y medio que existe entre el verdeo de invierno y el de verano, algo que podría hacerse con una pastura de alfalfa, pero que no es fácil de producir en la zona”, señala Torroba.

“Uno de los tambos se está armando en base al modelo neozelandés, con pariciones estacionadas de vacas Jersey; es todo una novedad porque los demás tambos son de Holando Argentino”, agrega.

Una zona dónde los números le dan mejor al maíz

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Análisis probabilístico en el CREA Larroque Gualeguay

Los precios esperados del maíz 2015/16 son horribles. Pero en algunas regiones particulares de la zona pampeana el cereal presenta mejores perspectivas que la soja.

Lucas Burzaco, asesor del CREA Larroque Gualeguay, se tomó el trabajo de analizar los datos de las últimas once campañas de maíz temprano de dicho grupo –correspondientes a un total de unas 96.000 hectáreas– para correlacionarlas con el evento climático predominante en cada una de ellas.

“Los datos indican que el maíz temprano, con los rindes promedio registrados en los ciclos marcados por el fenómeno Niño, tiene una baja probabilidad de no cubrir el rinde de indiferencia con los precios esperados actualmente en abril de 2016”, comenta Burzaco (ver gráfico 1).

“El comportamiento y la respuesta a la fase climática no es la misma en todas las regiones productivas, por lo cual las probabilidades calculadas no son extrapolables a otras zonas productivas”, aclara.

“De todas maneras, si bien el argumento técnico sería favorable en el ciclo 2015/16 para el maíz temprano, al tratarse de un cultivo que requiere un elevada inversión, cuenta con el problema de la restricción de liquidez en un contexto de financiamiento caro”, añade.

“Como particularidad para la provincia de Entre Ríos, en el caso del maíz, es la posibilidad de convenios y ventas a consumos –polleros, plantas de alimentos balanceados– lo que aminora la incidencia del costo del flete en el esquema”, explica el asesor.

El ENSO (EL NIÑO Southern Oscilation Index) es el principal indicador empleado por el Climate Prediction Center (dependiente del National Centers for Environmental Prediction/NOAA de EE.UU.) para determinar la presencia de un fenómeno “Niña”, “Niño” o “Neutro”. Consiste en tomar el promedio histórico de la temperatura de cuatro diferentes sectores del Océano Pacífico Ecuatorial (comprendido entre la latitud 5º N y 5º Sur y longitud Oeste entre el meridiano 170º y el 120º), por medio de instrumentos que transmiten a satélites diferentes mediciones colocadas sobre y debajo de boyas marinas, para luego medir el promedio móvil de las anomalías presentes en dichas temperaturas.

El dato es que las probabilidades de ENSO “Niño” para la campaña en curso son mayores al 90%. La temperatura del Pacífico en los puntos monitoreados alcanza valores similares a los de la campaña 1997/98.

Cuando el promedio trimestral de temperaturas en esa región es superior a 0,50 °C con respecto a la media histórica, entonces el ENSO es considerado “Niño”. Por el contrario, cuando el promedio trimestral de temperaturas es inferior a 0,50 °C, el ENSO es “Niña. Y cuando se encuentra dentro de ese rango, es decir, cuando no llega a tener más de 0,50 °C ó menos de 0,50 °C, es considerado un escenario “Neutro”.

La clasificación oficial (NOAA) de un episodio sólo considera sólo cuando existen cinco períodos trimestrales consecutivos en los cuales las anomalías registran diferencias superiores a 0,50 °C (ya sea hacia arriba o hacia abajo). Para el trabajo elaborado por Burzaco se consideró “Niña”, “Niño” o “Neutro” a los episodios ubicados en los trimestres correspondientes al ciclo del cultivo de maíz temprano en la zona de influencia del CREA Larroque Gualeguay.
 

Gráfico 1.a y 1.b. Distribución de probabilidad de rindes de maíz temprano y soja de primera  en diferentes fases ENSO para la zona sur de Entre Ríos. Se presenta el punto de cruce de GD (Gastos Directos), GI (Gastos Indirectos) y A (Arrendamiento) acumulados expresados en kg/ha de grano con la probabilidad de ocurrencia de esos rindes basados en información histórica de las últimas once campañas agrícolas.

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Metodología CREA de exportación

Experiencia en Georgia

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Cuando hablamos de exportación solemos pensar en bienes. Pero el conocimiento –si es útil– también puede exportarse a cualquier parte del mundo.
El Movimiento CREA comenzó a trabajar para transferir la metodología CREA entre productores de avellanas de Georgia (una nación, ex integrante de la URSS, que limita con Rusia, Armenia Azerbaijan y Turquía).

El organismo estadounidense US Agency for International Development (Usaid) venía financiando programas de capacitación para productores integrados en la Asociación Georgiana de Productores de Avellanas (GHGA por sus siglas en inglés). Pero experimentaban dificultades para consolidar la transferencia de tecnología entre los productores.

Un emprendedor argentino con perfil global, Daniel Dellacha, quien está desarrollando una plantación de avellanos en Georgia para una compañía internacional, recomendó a los técnicos locales de Usaid que importaran la metodología CREA para asegurar el éxito de la transferencia tecnológica.

“En Georgia ya existían algunos grupos de productores de avellanas que venían siendo capacitados por técnicos locales y por agencias de colaboración internacional. El objetivo es que esos grupos incorporen la metodología CREA para comenzar a trabajar en red”, explica Federico Guyot, líder de la Unidad Organizacional de Metodología y Desarrollo Personal en CREA, quien, junto a Ricardo Negri, responsable de la Unidad de Investigación y Desarrollo en CREA, viajó este año a Georgia para dar comienzo al programa.

“La gran mayoría de los productores de avellanas en Georgia posee fincas familiares con menos de una hectárea que sólo se ocupan de cosechar el producto; el resto del año viven de otras ocupaciones”, añade.
Un porcentaje minoritario de las fincas es manejado por productores con mayor escala que tienen intenciones de mejorar tanto la productividad como la comercialización del producto.

“La producción tiene muchos desafíos por delante: no realizan la conducción de la plantación; no podan ni fertilizan; no existen estándares de comercialización de avellanas ni un marco normativo para la actividad; será necesario desarrollarlo para promover incentivos que contribuyan a mejorar la calidad del producto”, comenta Guyot.

“Luego de 70 años de comunismo, algunos aún tienen la concepción de que alguien debe hacerse cargo de sus problemas. Más que productores son tenedores de avellanas. Otros, en cambio, han comprendido que el futuro de sus fincas y de sus familias depende de lo que hagan o dejen de hacer ellos mismos”, agrega.

Un ejemplo: la diferencia de precio de la avellana entre el momento de cosecha y seis meses después es dos veces y media. Si bien el almacenamiento de las avellanas no es una tarea sencilla, la mayor parte de los “tenedores” del producto prefiere entregarlo lo antes posible.

Transferencia
En estos días, dos técnicos CREA –Daniel Trasmonte y Rodolfo Tkachuck, junto con un asistente, Francisco Ferreira– están trabajando en Georgia para formar asesores y grupos que comiencen a funcionar en red con metodología CREA. El programa, financiado por Usaid, tiene un duración de cuatro meses.

El idioma hablado por los productores locales es el georgiano. Muy pocos hablan inglés. Por ese motivo, los técnicos CREA trabajan con Tamuna Sordia, traductora local, que domina el castellano y es una más del equipo. Uno de los objetivos del programa es traducir al georgiano los manuales de metodología CREA.

“De los 40.000 productores, el 80% tiene entre 0,5 y 0,8 hectárea de avellanas. Producen en promedio unos 500 kilos por año y eso les genera un ingreso de alrededor de 2000 laris (equivalente a unos 1140 dólares). Muchos aún producen su propia leche –cada familia tiene una vaca y algunos cerdos–, queso, huevos, carne, maíz, frutas y verduras”, relata Francisco Ferreira desde Georgia.
“Con una mínima adopción de tecnología podrían duplicar sus ingresos. En la actualidad, no podan, no fertilizan ni usan insecticidas; la mayoría de los avellanos están plantados según un esquema de 3 x 3 metros cuando el ideal es de 6 x 5 o 6 x 6 metros; son árboles que les dejaron sus padres o abuelos y sólo se preocupan por levantar el fruto una vez que cae”, añade.

Los técnicos CREA fueron recibidos con el tradicional banquete georgiano conocido como “Supra”, el cual consiste en un serie de extensos brindis (por los padres, los hijos, las mujeres, los que ya no están, alguien que está presente, etcétera) destinados a fortalecer los vínculos entre los integrantes de la comunidad.

“Preparan una mesa en donde no falta nada, por más humilde que sea la casa, con queso, carne de cerdo y vaca, verduras variadas, polenta, khachapuri (pan redondo relleno con queso), frutas y, por supuesto, vino. Esta tradición es tan fuerte que los asesores georgianos ven muy difícil que un productor chico pueda recibir al resto de los integrantes del grupo en su casa (tal como sucede en la Argentina) porque se verían obligados a agasajarlos con uno de estos banquetes y afrontar los gastos que esto implica”, explica Ferreira.

“Ya tuvimos el primer taller de asesores. Salió muy bien y ahora vamos a empezar a implementar de manera progresiva la metodología CREA en las reuniones de grupos”, indica el técnico.

Un buen momento para desarrollar la ganadería

Grandes oportunidades que ofrece el mercado mundial

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Para el consultor Víctor Tonelli, “la foto actual de la ganadería argentina es buena: los precios de la hacienda gorda y de invernada son satisfactorios, gracias a la recuperación que se produjo en los últimos meses”. En cuanto al mediano plazo, que tiene que ver con los días que faltan para el cambio de gobierno, “la situación es compleja, ya que no hay señales de que vayamos a transcurrir este tiempo en forma tranquila”. Sin embargo, el orador indicó que “al final del túnel hay una luz brillante, cuando se considera lo que está pasando en el mercado mundial de carnes”.

Luces y sombras
Entre los aspectos favorables de la coyuntura, el analista destacó principalmente “la excelente relación entre el kilo de novillo gordo respecto del maíz”. Resaltó que “estamos viviendo una situación inédita: sin el gasto de flete, se estaría en una relación del orden de 20:1, cuando se sabe que para producir un kilo de carne se necesitan 8 a 10 kilos de grano”. Ante esta situación, subrayó que “hay un fuerte interés por parte de los engordadores para hacerse de terneros; por eso los valores de la invernada van a seguir firmes”.

La primera “sombra” de la foto ganadera tiene relación con las inundaciones que afectan buena parte de la provincia de Buenos Aires, sobre todo la Cuenca del Salado. “Desde hace tres meses se están viviendo situaciones muy complejas. Eso ha significado pérdida de terneros y pérdida de estado y mortandad de los vientres, algo que va a afectar el destete y la oferta de la hacienda del año próximo”, describió.

La segunda “sombra” que identificó Tonelli –al hablar en una jornada organizada por la Distribuidora Z en Tres Arroyos– tiene que ver con una paradoja: a pesar de los buenos precios ganaderos que hay actualmente en la Argentina, el país ha ingresado nuevamente en un período de liquidación. “Faltan incentivos para que el productor piense con una visión de inversión a largo plazo. Estamos en niveles de faena de hembras de 45-46%; esto significa claramente que se está produciendo un proceso de liquidación, aunque no sea tan violento como el que vivimos en el ciclo 2008/09”.

“El stock, que había recuperado 3,5 millones de cabezas de los 10 que habíamos perdido, hoy se estancó”, indicó.
Las buenas noticias son que hoy la actividad es rentable y que el sector está sano desde el punto de vista financiero. “Estos dos ingredientes son importantes de cara al futuro, ya que no se precisará ayuda externa para crecer; lo único que necesita el sector es que le muestren que podrá transitar un camino razonable. Y eso implica, básicamente, combatir la inflación y devolverle al exportador la competitividad necesaria para continuar en el negocio”, resumió.

Mercado mundial, un sueño
“‘La ganadería es el negocio del futuro’. Esta es una frase de la que los productores descreen, porque siempre surge algún problema y ese futuro no llega nunca. Pero esta vez tengo un argumento concreto para repetirla y tiene que ver con dos situaciones inéditas que están ocurriendo y que tendrán fuerte implicancia de cara al futuro”, resaltó Tonelli.

La primera está relacionada con el menor impacto político del precio de la carne en el mercado interno. “Nunca tuvimos una proporción de consumo de carne vacuna del 50% respecto del total de proteínas animales, con tendencia a la baja. En el pasado, la carne vacuna representaba el 90% de las proteínas animales que se consumían; además, constituía una proporción altísima de la canasta familiar, con lo cual cualquier aumento implicaba mayor inflación y un serio problema político para el gobernante de turno”, relató.

Sin embargo, “dado que el consumo de carne vacuna se redujo por un aumento del consumo de las demás carnes, el impacto político de un aumento del precio de la carne vacuna se reduce efectivamente, ya que impacta cada vez menos en el bolsillo del consumidor argentino”.
La segunda situación “extraordinaria” destacada por Tonelli es que “nunca tuvimos un nivel de demanda mundial insatisfecha como el que se observa en los últimos años y como el que se prevé hacia el futuro”. Esta situación diferencial tiene relación con el mayor consumo de los países emergentes, que son, básicamente, los que tienen más habitantes. “El consumo del 65% de la población mundial viene creciendo a razón de 1,7% por habitante y por año. Es decir, hay más gente que come más”.

Ante esta situación inédita, se produce un desfase entre la oferta y la demanda que los países productores no alcanzan a satisfacer. El orador destacó que los precios internacionales han subido tres veces en dólares en los últimos 10 años, algo que no ha ocurrido con ningún otro commodity. En ese contexto, Tonelli destacó la oportunidad que tiene hoy la ganadería argentina de retornar a ese mundo del que ha salido.
Adicionalmente, se presentan nuevas oportunidades para la ganadería argentina: una es la cuota 481, que en el transcurso del año próximo será una realidad; la otra es la reapertura de los mercados de EE. UU. y de Canadá.

En síntesis, Tonelli destacó que “si se considera la situación actual del mercado internacional, del que hoy no formamos parte; si se atienden las oportunidades que se le van a presentar a la Argentina, y si se analiza el tiempo en el calendario ganadero, habrá que empezar a tomar decisiones pronto, porque cualquier proceso productivo –la transformación de un ternero en novillo, por ejemplo– lleva un año o más. Y ese es el tiempo que resta para que asuma un nuevo gobierno”.

Oportunidad adicional
Otra cuestión por considerar es el número de novillos disponibles en el país, que hoy equivale a la mitad de los que había en 2005 (último año de mercado en libre competencia). Esto ocurrió como consecuencia del desincentivo a la exportación, que provocó una caída en la producción de animales pesados. Esa oferta disminuida se va a enfrentar con un mundo con más demanda y mejores precios, y con el nicho de la 481 y el de EE. UU.

Teniendo en cuenta que va a haber menos oferta de terneros y de novillos por la liquidación que se está produciendo y por las inundaciones y un mercado internacional muy demandante, Tonelli señaló: “Si la administración que asuma en 2015 acepta lo que viene, tal como lo hizo Uruguay en el ciclo 2005/06, durante un tiempo vamos a tener menos animales a faena, con un peso mayor, con una proporción mayor para la exportación y con un precio muy redituable para toda la cadena”, hipotetizó el orador.

“La nueva administración va a tener que decidir, como les pasó a Kirchner y a Moreno, si acepta precios más caros de la carne durante seis meses o un año, para que el productor, incentivado por la exportación, decida ponerle 50, 60 o 70 kilos más al animal que vaya a faenar y aumente su rodeo. Es decir, hay que invertir para dar vuelta la ecuación de liquidación”.

El orador reveló que le ha tocado reunirse con tres fuerzas opositoras que tienen chances de acceder a la presidencia (Frente Renovador, UNEN y el Pro) y dijo que “las tres tienen clara una política ganadera distinta”. Es más, dijo que “hay dos de ellas que, incluso, prometieron lanzar un plan de estímulo a la producción de novillos pesados a través de la desgravación del pago de impuesto a las ganancias en el primer año. Es decir, tienen claro el problema, saben que habrá 10 o 12 meses de carne más cara, pero que habrá 65 kilos de las otras carnes que van a compensarlo. Así, el aumento de la carne vacuna tendrá menor peso político”, aseguró.

“Esto es algo que nunca vivimos y si los políticos que asuman tienen sentido común, podremos triplicar las exportaciones en volumen y capturar mucha más renta en dólares, que es otra de las necesidades de la Argentina”.  

Reconstrucción ganadera
Tonelli aseguró que el futuro, según los tiempos ganaderos, es hoy. “La cuota 481 exigirá una recría de 10 a 12 meses, más 4 de corral. Eso significa diciembre de 2015. Por lo tanto, si soy ganadero, tengo que actuar ahora, ya que las decisiones que tome hoy darán sus frutos con el nuevo gobierno”.

Por último, consideró que “quien hoy está en la ganadería, está en el negocio correcto y en el momento justo”. Afirmó que “comenzar a invertir dentro de un año va a ser más caro, ya que hoy el vientre preñado de rodeo general está entre 15 y 20% más barato en kilos de ternero que la media histórica”. En este sentido, concluyó: “Hay momentos para ingresar al negocio. Uno no debe entrar cuando está en la cresta de la ola, porque va a pagar más; puede ingresar, por supuesto, pero no pretender la misma renta que el que ingresa cuando nadie quiere hacerlo”, concluyó.

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