Riego: pautas para saber si el insumo clave es viable

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Clasificación del agua subterránea para uso agrícola en la provincia de Buenos Aires
 
Las propiedades químicas del agua subterránea y su composición resultan de suma importancia tanto para la investigación básica como para la aplicada. En el primer caso, el tipo, la concentración y la prevalencia de diferentes iones en el agua subterránea dependen de una serie de factores. Un grupo de esos factores está vinculado a las características físicas del medio en el cual se aloja el agua (composición mineralógica, permeabilidad, porosidad, isotropía, homogeneidad, etcétera).
 
Otro depende de las particularidades hidrodinámicas del sistema (zona de recarga, conducción y descarga, extensión del recorrido subterráneo, espesor de la zona no saturada que atravesará el agua grávica, gradientes hidráulicos), que, en gran medida, están condicionadas por los factores morfológicos y geológicos superficiales y de subsuelo. Finalmente, la condición climática de la región, especialmente la relación entre precipitación y evapotranspiración (exceso o déficit en el balance hídrico), es otra de las variables que posee significativa trascendencia en el contenido salino del agua subterránea.
 
En el aspecto práctico, el tipo de iones en solución, pero fundamentalmente su concentración, constituyen los principales determinantes de la aptitud del agua para diferentes usos (humano, agrícola, ganadero e industrial).
 
El proceso más destacado mediante el cual se produce la incorporación de elementos en solución es la disolución. El agua es el disolvente natural por excelencia y, como tal, actúa sobre los minerales que integran la fracción sólida del suelo y del subsuelo, incorporándolos en solución principalmente al estado iónico.
 
La mayor o menor facilidad con que un mineral es disuelto es función de su índice de solubilidad. Así, entre las sales más comunes en el agua subterránea, los carbonatos (CO3--) son menos solubles que los sulfatos (SO4--), y éstos son menos solubles que los cloruros (Cl-).
 
La presencia de gases como el anhídrido carbónico favorece la disolución del CO3Ca y de otros minerales de baja solubilidad (ese gas es el de mayor significación en el ataque químico de los minerales por parte del agua). Otros procesos que coadyuvan son la oxidación-reducción, la hidrólisis, la hidratación y los fenómenos biológicos.
 
Los aniones más frecuentes en el agua subterránea son bicarbonatos, sulfatos y cloruros. Los carbonatos son más escasos, pues sólo se presentan en aguas con pH elevado (superior a 8,2). Los nitratos suelen vincularse a procesos de contaminación, aunque las raíces de algunas plantas (alfalfa) fijan el nitrógeno facilitando la presencia natural de estos compuestos en el agua subterránea.
Por su parte, los cationes más comunes son calcio (Ca++), magnesio (Mg++) y sodio (Na+). El potasio (K+), pese a que se presenta en proporciones similares al sodio en los minerales de las rocas corticales, es bastante más escaso en las aguas subterráneas. Ello se debe a la facilidad con que las arcillas lo fijan en su estructura cristalina.
 
Aptitud para riego
La aptitud del agua para riego depende de varios factores, entre los cuales pueden incluirse volumen y periodicidad en la aplicación, textura del suelo, condiciones naturales de drenaje, resistencia de los cultivos a la salinidad y a los iones tóxicos, retención de agua por parte del suelo, evapotranspiración, ascenso capilar, etcétera.
Si bien es el agrónomo quien en último término determina la aplicabilidad de un determinado tipo de agua en función del suelo existente y del cultivo proyectado, realizaremos una clasificación del agua presente en diferentes zonas de la provincia de Buenos Aires sobre la base de la clasificación de Riverside.
La clasificación de Riverside toma en consideración la conductividad eléctrica y la concentración relativa del sodio con respecto al calcio y al magnesio, distinguiéndose 20 zonas de agua en función de su peligrosidad salina y sódica (RAS).
 
C1-S1. Este tipo de agua se corresponde con una salinidad de entre 100 y 250 uS/cm, y representa, según esta clasificación, una peligrosidad salina baja. Puede usarse para el riego de todos los cultivos en casi todos los suelos, sin que sea probable que se desarrollen condiciones de salinidad que puedan afectar los rendimientos normales. Excepto en el caso de suelos muy poco permeables, donde se requerirá una cierta práctica de lixiviación, la técnica rutinaria de riego mantiene la salinidad en niveles muy bajos. Con relación al sodio, este tipo de agua observa una peligrosidad baja. Puede emplearse en casi todos los suelos, sin peligro de que el nivel de sodio intercambiable suba demasiado.
 
C2-S1. Este tipo de agua se corresponde con una salinidad de entre 250 y 750 uS/cm, y representa, según esta clasificación, una peligrosidad salina media. Puede usarse para el riego de todos los cultivos en casi todos los suelos, salvo los extremadamente sensibles a la salinidad cuando éstos se hallan en suelos de alta a mediana permeabilidad. Con suelos de baja permeabilidad, ocasionalmente deberá efectuarse algún lavado. Es conveniente la elección de cultivos de moderada tolerancia a la salinidad. En condiciones normales, la técnica común de riego es suficiente para la lixiviación requerida. Con relación al sodio, este tipo de agua observa una peligrosidad baja. Puede emplearse en casi todos los suelos, sin peligro de que el nivel de sodio intercambiable suba demasiado.
 
C3-S1. Este tipo de agua se corresponde con una salinidad de entre 750 y 2250 uS/cm, y representa una peligrosidad salina media, según esta clasificación. Puede usarse para el riego de todos los cultivos, salvo los extremadamente sensibles a la salinidad cuando éstos se hallan en suelos de alta permeabilidad. Con suelos de baja permeabilidad, ocasionalmente deberá efectuarse algún lavado. Es conveniente la elección de cultivos de moderada tolerancia a la salinidad. En condiciones normales, la técnica común de riego es suficiente para la lixiviación requerida. Con relación al sodio, este tipo de agua observa una peligrosidad baja. Puede emplearse en casi todos los suelos, sin peligro de que el nivel de sodio intercambiable suba demasiado.
 
C4-S1. Este tipo de agua presenta una conductividad eléctrica de entre 2250 y 4000 uS/cm. Puede ser utilizada sólo en suelos de buena permeabilidad, que puedan lixiviarse regularmente para impedir la acumulación salina. Únicamente deben ser regados con este tipo de agua cultivos con buena tolerancia a la salinidad. Con respecto al sodio, este tipo observa una peligrosidad baja. Puede usarse en casi todos los suelos sin peligro de que el nivel de sodio intercambiable suba demasiado.
 
C5-S1. Este tipo de agua se corresponde con una salinidad que fluctúa entre 4000 y 10.000 uS/cm, y representa, según esta clasificación, una peligrosidad salina excesiva. Se trata de aguas en general inapropiadas para riego. Podría usarse sólo en suelos muy permeables y con cultivos de alta resistencia a la salinidad. Con relación al sodio, este tipo de agua observa una peligrosidad baja. Puede emplearse en casi todos los suelos, sin peligro de que el nivel de sodio intercambiable suba demasiado.
 
C1-S2. Este tipo de agua se corresponde con una salinidad de entre 100 y 250 uS/cm ,y representa, según esta clasificación, una peligrosidad salina baja. Puede usarse para el riego de todos los cultivos en casi todos los suelos, sin que sea probable que se desarrollen condiciones de salinidad que puedan afectar los rendimientos normales. Excepto en el caso de suelos muy poco permeables, donde se requerirá una cierta práctica de lixiviación, la técnica rutinaria de riego mantiene la salinidad en niveles muy bajos. Con relación al sodio, este tipo de agua observa una peligrosidad media. En suelos de textura fina y especialmente en condiciones de drenaje restringido, presenta un apreciable peligro de sodificación. La presencia de yeso en el suelo atenúa su peligrosidad. Esta agua puede usarse en suelos de textura gruesa y en suelos orgánicos de buena permeabilidad.
 
C2-S2. Este tipo de agua se corresponde con una salinidad entre 250 y 750 uS/cm, y representa una peligrosidad salina media según esta clasificación. Puede usarse para el riego de todos los cultivos en casi todos los suelos, salvo los extremadamente sensibles a la salinidad cuando éstos se hallan en suelos de alta a mediana permeabilidad. Con suelos de baja permeabilidad, ocasionalmente, deberá efectuarse algún lavado. Es conveniente la elección de cultivos de moderada tolerancia a la salinidad. En condiciones normales, la técnica común de riego es suficiente para la lixiviación requerida. Con relación al sodio, este tipo de agua observa una peligrosidad media. En suelos de textura fina y especialmente en condiciones de drenaje restringido, presenta un apreciable peligro de sodificación. La presencia de yeso en el suelo atenúa su peligrosidad. Esta agua puede usarse en suelos de textura gruesa y en suelos orgánicos de buena permeabilidad.
 
C3-S2. Este tipo de agua se corresponde con una salinidad de entre 750 y 2250 uS/cm y representa una peligrosidad salina media según esta clasificación. Puede usarse para el riego de todos los cultivos, salvo los extremadamente sensibles a la salinidad, cuando éstos se hallan en suelos de alta permeabilidad. En suelos de baja permeabilidad, ocasionalmente deberá efectuarse algún lavado. Es conveniente la elección de cultivos de moderada tolerancia a la salinidad. En condiciones normales, la técnica común de riego es suficiente para la lixiviación requerida. Con relación al sodio, este tipo de agua observa una peligrosidad media. En suelos de textura fina y especialmente en condiciones de drenaje restringido, presenta un apreciable peligro de sodificación. La presencia de yeso en el suelo atenúa su peligrosidad. Esta agua puede usarse en suelos de textura gruesa y en suelos orgánicos de buena permeabilidad.
 
C4-S2. Este tipo de agua presenta una conductividad eléctrica de entre 2250 y 4000 uS/cm. Puede ser utilizada solamente en suelos de buena permeabilidad, que puedan lixiviarse regularmente para impedir la acumulación salina. Únicamente deben ser regados con este tipo de agua cultivos con buena tolerancia a la salinidad. Con relación al sodio, este tipo de agua observa una peligrosidad media. En suelos de textura fina y especialmente en condiciones de drenaje restringido, presenta un apreciable peligro de sodificación. La presencia de yeso en el suelo atenúa su peligrosidad. Esta agua puede usarse en suelos de textura gruesa y en suelos orgánicos de buena permeabilidad.
 
C5-S2. Este tipo de agua se corresponde con una salinidad de entre 4000 y 10.000 uS/cm, y representa, según esta clasificación, una peligrosidad salina excesiva. En general, se trata de agua inapropiada para riego. Podría usarse sólo en suelos muy permeables y con cultivos de alta resistencia a la salinidad. Con relación al sodio, este tipo de agua observa una peligrosidad media. En suelos de textura fina y especialmente en condiciones de drenaje restringido, presenta un apreciable peligro de sodificación. La presencia de yeso en el suelo atenúa su peligrosidad. Esta agua puede usarse en suelos de textura gruesa y en suelos orgánicos de buena permeabilidad.
 
C1-S3. Este tipo de agua se corresponde con una salinidad entre 100 y 250 uS/cm, y representa, según esta clasificación, una peligrosidad salina baja. Puede usarse para el riego de todos los cultivos en casi todos los suelos, sin que sea probable que se desarrollen condiciones de salinidad que puedan afectar los rendimientos. Excepto en el caso de suelos muy poco permeables, donde se requerirá una cierta práctica de lixiviación, la técnica rutinaria de riego mantiene la salinidad en niveles muy bajos. Con relación al sodio, este tipo de agua observa una peligrosidad alta. Puede provocar niveles dañinos de sodio intercambiable, lo cual requiere un manejo especial: buen drenaje, alta lixiviación y agregados de materia orgánica. Suelos yesosos pueden no modificarse excesivamente con estas aguas. A veces se hace necesaria la aplicación de correctores, como el yeso, para reemplazar al sodio intercambiable. Esto último ya no es práctico cuando las aguas son de elevada salinidad.
 
C2-S3. Este tipo de agua se corresponde con una salinidad de entre 250 y 750 uS/cm, y representa, según esta clasificación, una peligrosidad salina media. Puede usarse para el riego de todos los cultivos en casi todos los suelos, salvo los extremadamente sensibles a la salinidad cuando éstos se hallan en suelos de alta a mediana permeabilidad. Con suelos de baja permeabilidad, ocasionalmente deberá efectuarse algún lavado. Es conveniente la elección de cultivos de moderada tolerancia a la salinidad. En condiciones normales, la técnica común de riego es suficiente para la lixiviación requerida. Con relación al sodio, este tipo de agua observa una peligrosidad alta. Puede provocar niveles dañinos de sodio intercambiable, lo cual requiere un manejo especial: buen drenaje, alta lixiviación y agregados de materia orgánica. Suelos yesosos pueden no modificarse excesivamente con estas aguas. A veces, se hace necesaria la aplicación de correctores, como el yeso, para reemplazar al sodio intercambiable. Esto último ya no es práctico cuando las aguas son de elevada salinidad.
 
C3-S3. Este tipo de agua se corresponde con una salinidad de entre 750 y 2250 uS/cm, y representa una peligrosidad salina alta según esta clasificación. Puede usarse para el riego de cultivos muy tolerantes a la salinidad, en suelos con buen drenaje y empleando volúmenes de agua en exceso para el lavado. Con relación al sodio, este tipo de agua observa una peligrosidad alta. Puede provocar niveles dañinos de sodio intercambiable, lo cual requiere un manejo especial: buen drenaje, alta lixiviación y agregados de materia orgánica. Suelos yesosos pueden no modificarse excesivamente con estas aguas. A veces, se hace necesaria la aplicación de correctores, como el yeso, para reemplazar al sodio intercambiable. Esto último ya no es práctico cuando las aguas son de elevada salinidad.
 
C4-S3. Este tipo de agua se corresponde con una salinidad de entre 2250 y 4000 uS/cm, y representa, según esta clasificación, una peligrosidad salina muy alta. Puede usarse solamente en suelos de buena permeabilidad que puedan lixiviarse regularmente para impedir la acumulación salina. Únicamente deben ser regados con este tipo de agua cultivos con buena tolerancia a la salinidad. Con relación al sodio, este tipo observa una peligrosidad alta. Puede provocar niveles dañinos de sodio intercambiable en casi todos los suelos, los que requerirán un manejo especial: buen drenaje, alta lixiviación y agregados de materia orgánica. A veces, se hace necesaria la aplicación de correctores, como el yeso, para reemplazar el sodio intercambiable. Esto último ya no es práctico cuando las aguas son de elevada salinidad.
 
C5-S3. Este tipo de agua se corresponde con una salinidad de entre 4000 y 10.000 uS/cm, y representa, según esta clasificación, una peligrosidad salina excesiva. En general, se trata de aguas inapropiadas para riego. Podrían usarse sólo en suelos muy permeables y con cultivos de alta resistencia a la salinidad. Con relación al sodio, este tipo de agua observa una peligrosidad alta. Puede provocar niveles dañinos de sodio intercambiable en casi todos los suelos, los que requerirán un manejo especial: buen drenaje, alta lixiviación y agregados de materia orgánica. A veces, se hace necesaria la aplicación de correctores, como el yeso, para reemplazar el sodio intercambiable. Esto último ya no es práctico cuando las aguas son de elevada salinidad.
 
C1-S4. Este tipo de agua se corresponde con una salinidad de entre 100 y 250 uS/cm, y representa, según esta clasificación, una peligrosidad salina baja. Puede usarse para el riego de todos los cultivos en casi todos los suelos, sin que sea probable que se desarrollen condiciones de salinidad que puedan afectar los rendimientos normales. Excepto en los suelos muy poco permeables, donde se requerirá una cierta práctica de lixiviación, la técnica rutinaria de riego mantiene la salinidad en niveles muy bajos. Con relación al sodio, este tipo de agua observa una peligrosidad muy alta. En general, estas aguas son inadecuadas para riego, salvo en el caso de aquéllas que, por su baja salinidad, permiten que la solubilidad del calcio del suelo o del yeso agregado impida la excesiva sodificación.
 
C2-S4. Este tipo de agua se corresponde con una salinidad de entre 250 y 750 uS/cm, y representa una peligrosidad salina media según esta clasificación. Puede usarse para el riego de todos los cultivos en casi todos los suelos, salvo los extremadamente sensibles a la salinidad cuando éstos se hallan en suelos de alta a mediana permeabilidad. Con suelos de baja permeabilidad, ocasionalmente deberá efectuarse algún lavado. Es conveniente la elección de cultivos de moderada tolerancia a la salinidad. En condiciones normales, la técnica común de riego es suficiente para la lixiviación requerida. Con relación al sodio, este tipo de agua observa una peligrosidad muy alta. En general, estas aguas son inadecuadas para riego, salvo el caso de aquéllas que, por su baja salinidad, permiten que la solubilidad del calcio del suelo o del yeso agregado impida la excesiva sodificación.
 
C3-S4. Este tipo de agua se corresponde con una salinidad de entre 750 y 2250 uS/cm, y representa una peligrosidad salina alta según esta clasificación. Puede usarse para el riego de cultivos muy tolerantes a la salinidad, en suelos con buen drenaje y empleando volúmenes de agua en exceso para el lavado. Con relación al sodio, este tipo de agua observa una peligrosidad muy alta. En general, estas aguas son inadecuadas para riego, salvo el caso de aquéllas que por su baja salinidad permiten que la solubilidad del calcio del suelo o del yeso agregado impida la excesiva sodificación.
 
C4-S4. Este tipo de agua se corresponde con una salinidad entre 2250 y 4000 uS/cm, y representa, según esta clasificación, una peligrosidad salina muy alta. Puede usarse solamente en suelos de buena permeabilidad y donde pueda lixiviarse regularmente para impedir la acumulación salina. Únicamente deben ser regados con esta agua cultivos con buena tolerancia a la salinidad. Con relación al sodio, este tipo observa una peligrosidad muy alta. Estas aguas en general son inadecuadas para riego, salvo el caso de aquéllas que, por su baja salinidad, permiten que la solubilidad del calcio del suelo o del yeso agregado impida la excesiva sodificación.
 
C5-S4. Este tipo de agua se corresponde con una salinidad entre 4000 y 10.000 uS/cm, y representa, según esta clasificación, una peligrosidad salina excesiva. En general, se trata de aguas inapropiadas para riego. Podrían usarse sólo en suelos muy permeables y con cultivos de alta resistencia a la salinidad. Con relación al sodio, este tipo de agua observa una peligrosidad muy alta. En general, estas aguas son inadecuadas para riego, salvo el caso de aquéllas que, por su baja salinidad permiten que la solubilidad del calcio del suelo o del yeso agregado impida la excesiva sodificación.
 
Contexto general en Buenos Aires
   En este apartado realizaremos un análisis del tipo de agua subterránea que es factible encontrar en diferentes localidades de la provincia. Se trata de un enfoque general, dado que en un mismo distrito pueden presentarse variaciones importantes en la calidad del agua subterránea, especialmente en aquellos ámbitos donde se desarrollan acuíferos lentiformes (en este último caso puede pasarse, en una distancia de tan sólo dos kilómetros, de un agua tipo C2-S1 a un agua tipo C4-S4).
   Respecto a la procedencia de la información química, ésta deriva –en ciertos casos– de perforaciones de abastecimiento público, resultando por ello un dato muy representativo por la profundidad y el caudal erogado por el pozo (magnitudes que guardan estrecha relación con las que deberán instrumentarse en el caso de realizar un emprendimiento de riego). En otros casos, la procedencia de la información se vincula a estudios realizados por el autor de este artículo.
 
En el cuadro 1 se presenta la calificación del agua subterránea en diferentes localidades, brindándose el valor de salinidad en µS/cm y RAS. Además, se cita el ambiente hidrológico al que pertenece la locación considerada y el acuífero de donde proviene la muestra. En este último aspecto y para el caso del Acuífero Pampeano, se distingue: a) Pampeano (mantiforme) cuando este acuífero cubre una superficie de cientos de kilómetros cuadrados; b) Pampeano (lentiforme) cuando el acuífero abarca una extensión limitada (generalmente menor a 10 km2); y c) Pampeano, para denotar un comportamiento intermedio entre los anteriores, es decir que si bien el acuífero no cubre centenares o miles de km2, tampoco presenta una extensión exigua como en el caso de las lentes de agua dulce.
 
 
Jorge R. Mugni
Hidrogeólogo
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