Encontrar al socio indicado

El caso de Uniporc Tandil

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La integración hacia otros eslabones de la cadena de valor no necesariamente implica asumir el 100% del riesgo al lanzarse solo a la pileta. A veces las oportunidades pueden aprovecharse si se conoce a los socios indicados.

La compañía tandilense elaboradora de chacinados Cagnoli –perteneciente a la familia homónima– deseaba integrarse hacia atrás en la cadena para controlar los procesos de producción de cerdos destinados a la fabricación de determinadas líneas de alimentos.

Por su parte, José Zubiaurre –empresario agrícola integrante del CREA Tandil– estaba buscando alternativas para diversificarse al avanzar hacia otros eslabones de la cadena agroindustrial.

Una persona conocida de ambos los contactó. Y comenzaron a diseñar la posibilidad de crear una explotación porcina. Inicialmente, también sumaron a otro socio agrícola (establecimiento “La Negra” de la familia Rossi). Fue así como los tres se asociaron para formar en 2006 una nueva empresa (Uniporc Tandil) que comenzó a vender los primeros cerdos con destino a faena a comienzos de 2008.

En el sector porcino está todo por hacerse, porque la Argentina, a pesar de ser un gran exportador de maíz, importa de Brasil buena parte de la carne de cerdo que consume localmente. Sin embargo, el desarrollo de nuevos emprendimientos es acotado debido a las deficiencias comerciales presentes en el ámbito interno.

De todas maneras, ese riesgo no estaba presente en el caso de Uniporc, porque el emprendimiento estaba integrado por dos socios agrícolas que aseguraban el abastecimiento de granos y un socio industrial que garantizaba la compra de los animales.

Integración
   “Para una industria de chacinados, el control de la materia prima es vital para asegurar la calidad de los productos, mientras que para una empresa agrícola, disponer de una demanda permanente de granos en la zona es importante porque permite ahorrar fletes y gestiones de comercialización”, comenta José Zubiaurre, presidente de Uniporc Tandil.

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Dos de los socios de Uniporc aseguran el abastecimiento de granos que consumen los cerdos.

   La empresa elabora 12 alimentos diferentes para las distintas categorías y etapas productivas de los porcinos. Son elaborados con maíz, núcleos vitamínicos y minerales, harina de soja y expeller de soja que adquieren por medio de un canje por poroto de soja. “Hacemos controles permanentes de calidad de las materias primas empleadas para elaborar los alimentos balanceados”, explica Zubiaurre.
   “En todos los casos se toman los valores de mercado, tanto para comprar el grano a los socios como para comercializar los animales; en algunas situaciones en las cuales habían desaparecido las referencias de precios de los granos, contratamos a analistas para que determinasen un valor orientativo”, añade.
   La empresa tiene un programa de crecimiento paulatino: el objetivo es llegar a contar con 3000 madres en producción. Todas las grandes decisiones relativas a la estrategia de la empresa las deciden los tres socios por unanimidad.

   En términos de eficiencia de conversión, el cerdo es muy superior al bovino. Se requieren alrededor de 2,30 kilos de maíz para generar un kilo vivo de cerdo que, con un rinde del 83%, permite obtener 830 gramos de carne. El vacuno, en cambio, necesita 8 kilos de maíz para generar un kilo vivo del cual se obtienen 580 gramos de carne.
   “El consumo de chacinados presenta cierta estacionalidad: suele descender durante el invierno para registrar un alza durante el verano, período en el cual suelen consumirse más picadas en ámbitos sociales y familiares”, comenta Zubiaurre.

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