Lo mejor del Congreso Tecnológico CREA 2011-Segunda Parte

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El sector agropecuario argentino llegó a ser uno de los más competitivos del orbe porque, en su momento, la mayor parte de sus integrantes había logrado instrumentar los cambios necesarios para aprovechar oportunidades

 
Sustentabilidad
¿Es posible encontrar espacios de operatividad segura en los sistemas agropecuarios argentinos? ¿Es posible detectar e identificar umbrales críticos de no sustentabilidad en nuestra producción agropecuaria? ¿Hay elementos conceptuales que nos permitan diagnosticar situaciones comprometidas?
 
En un trabajo realizado este año, Ernesto Viglizzo, investigador del INTA y del Conicet, demostró que varios indicadores ambientales valorados a escala nacional durante los últimos 50 años se encuentran aún a una distancia considerable de sus umbrales críticos con relación a otros países de referencia.
 
"Aunque existe una notoria incertidumbre sobre el impacto que ha tenido nuestra producción agropecuaria sobre el hábitat y la biodiversidad, otros indicadores, tales como los stocks de carbono, nitrógeno y fósforo en biomasa y en suelo, están todavía lejos de la frontera de la no sustentabilidad", indicó Viglizzo. "Inclusive los indicadores que describen el riesgo de erosión del suelo y de contaminación de plaguicidas parecen haberse distanciado de sus umbrales críticos en el último medio siglo. Sin embargo, la situación de esos indicadores cambia cuando son evaluados a escalas menores", añadió. Por ejemplo, Viglizzo mencionó como caso paradigmático la desertificación de extensas áreas de la estepa patagónica, a partir del aumento desproporcionado de la carga ovina realizado desde comienzos hasta mediados del siglo pasado.
 
El concepto de sustentabilidad experimentó una nueva vuelta de tuerca a partir de un trabajo publicado en 2009 por el investigador sueco Johan Rockström y equipo en la revista Nature: "Un espacio de seguridad para la humanidad" (A safe operating space for humanity). En dicho trabajo, se introdujo el concepto de "espacio operativo seguro", que implica identificar los umbrales críticos de un conjunto de indicadores de uso habitual.
 
Un umbral crítico es aquel que marca el límite entre el comportamiento normal (lineal) y el comportamiento anómalo (no lineal) de un sistema. No lineal es aquel comportamiento que introduce cambios abruptos, catastróficos e impredecibles en un sistema, provocando un cambio de estado o de fase, a menudo irreversible, distinto al original. "La desertificación es un ejemplo de ecosistemas que colapsaron luego de ser desplazados de su condición original de equilibrio. El límite intangible que separa un comportamiento lineal de un comportamiento no lineal de un indicador dado es su umbral crítico", explicó Viglizzo.
 
En su trabajo, Rockström indicó que algunas variables ya habrían superado su umbral crítico de no sustentabilidad a escala global: una de ellas es la pérdida de biodiversidad y la otra es el aumento de la concentración de nitrógeno reactivo en la atmósfera (o sea el nitrógeno activado por intervención humana). "La pérdida global de biodiversidad parece haber alcanzado un punto tan crítico que algunos científicos indican que estaríamos ya en medio de una sexta extinción masiva de especies en la historia del planeta", apuntó Viglizzo.
 
"Contrariamente a lo que podría esperarse, el trabajo de Rockström indica que el cambio climático todavía no habría superado los umbrales críticos que podrían alterar drásticamente la base de hielo polar, el funcionamiento del sistema climático global y la propia vida sobre la Tierra", apuntó el investigador argentino.
 
¿Qué aplicaciones tiene ese concepto en la Argentina? Viglizzo dijo que, más allá del hecho de que los valores promedio que registran varios indicadores ecológicos y ambientales a escala nacional no disparan señales de alarma inminente, es necesario reconocer la emergencia de umbrales críticos de no sustentabilidad a escalas menores.
 
En ese sentido, existen al menos dos indicadores que plantean interrogantes a futuro: los stocks declinantes de fósforo en el suelo en muchas regiones productivas argentinas y la extracción de agua subterránea para riego de cultivos. "Hay evidencias muy concretas de la declinación de la disponibilidad de fósforo en la región pampeana, particularmente. Un trabajo realizado a partir de ensayos en grupos CREA de la región sur de Santa Fe determinó que, con niveles inferiores de 20 ppm de fósforo en el suelo, el sistema ingresa en una zona de turbulencia; ahí tenemos identificado un umbral a partir del cual podemos estar en situación de riesgo", explicó Viglizzo.
 
"También hay señales claras de que el número de hectáreas bajo riego a partir de acuíferos subterráneos crece exponencialmente en algunas provincias argentinas. Este proceso se desarrolló sin haberse evaluado debidamente cuánta agua se extrae para el riego y cuánta agua se recarga a través de las lluvias. Las tendencias del nivel freático, muy poco evaluadas todavía en el país, pueden ayudar a esclarecer cuán seguro es el cambio de sistema que está ocurriendo de manera silenciosa", apuntó.
 
"Tenemos que ser conscientes de que, si bien podemos extraer agua subterránea con ligereza, no es un recurso ilimitado; tenemos que saber cuál es la tasa de recarga, y aquí los agrónomos vamos a necesitar la ayuda de los hidrogeólogos para conocer la disponibilidad real del recurso", insistió. "El gran dilema de los próximos años va a ser la gestión del agua. El clima en las regiones subhúmeda y semiárida argentinas tiene fases secas y húmedas que son cíclicas; aparentemente en los últimos años, específicamente a partir del año 2002, estaríamos ingresando en una fase seca en esa franja del país y eso nos obliga a ser más cuidadosos con el uso del agua", agregó.
 
Vecinos
Este año se puso en marcha un plan piloto sobre uso y manejo del suelo en Uruguay, un instrumento impulsado por las autoridades del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca del vecino país para promover el cuidado del recurso suelo. El programa, una vez finalizada la fase de prueba, comenzará a ser obligatorio a partir de 2012 y pretende abarcar al 100% del área agrícola del país.
 
La elaboración de un plan de manejo implica realizar una cartografía de suelos, asignar capacidad de uso a los distintos sectores del campo y seleccionar sistemas productivos que aseguren la sostenibilidad del recurso.
 
Los planes deben ser presentados on line con la certificación de un ingeniero agrónomo habilitado. En casos de planteos llevados a cabo en campos arrendados, se establece que el propietario es solidario con el arrendatario por los eventuales daños que pudiesen hacerse al suelo.
 
"Hemos tenido un aumento importante de la inversión extranjera directa. La inversión argentina, de hecho, fue notable. Esto también fue parte de una estrategia política oficial. Queríamos posicionarnos en el mundo, para lo cual necesitábamos abrirnos a la inversión directa", manifestó Mariana Hill Lavista, máxima autoridad de la Dirección de Recursos Naturales Renovables del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca del Uruguay. Esa apertura llevó a una intensificación de la agricultura, que derivó en un uso intensivo de los recursos naturales. "El crecimiento es bueno, pero hay que ver que las oportunidades no se transformen en amenazas", agregó.
 
Félix Peña, director del Instituto de Comercio Internacional de la Fundación Standard Bank, indicó que "se está viviendo un momento revolucionario en términos históricos: tenemos que sacar provecho de las oportunidades que se nos están abriendo. En los próximos 15 años, la población en las ciudades de China aumentará en el equivalente a la población actual de EE. UU.: eso va a requerir una movilización de inteligencia e innovación". Pero advirtió que "debemos tratar de entender qué es lo que está pasando y cómo se mueven nuestros competidores: no se trata de tener un diagnóstico voluntarista y pensar que estamos en una mina de oro".
 
La experiencia chilena
Cuando Chile reafirmó su voluntad de competir en los mercados mundiales de alimentos, tuvo que afrontar con realismo que, como dice un dicho local, "hay que bailar la cueca del que toca". La adaptación a las exigencias de los compradores no fue fácil, explicó Mónica Galleguillos, gerente general de GCL Capacita S. A., empresa de la Fundación Chile. De 18.000 productores certificados en el año 2004, se pasó a más de 100.000 en el 2010.
 
Buena parte de los compradores de alimentos producidos en Chile son grandes cadenas de supermercados. "Ellos fueron quienes le pusieron la música a este baile de las Buenas Prácticas (Agropecuarias)", expresó Galleguillos. "Nos costó sangre, sudor y lágrimas. En poco tiempo tuvimos que adaptarnos. En plazos récords nuestros campos lograron implementar las Buenas Prácticas y certificar", añadió.
"Cuando las cadenas de supermercados nos dicen que a partir de tal fecha sólo comprarán los productos que tengan tal o cual certificación, no hay mucho margen de opción", remarcó la oradora chilena.
 
En Chile, se creó una Comisión Nacional de Buenas Prácticas que nuclea a los principales actores del gobierno y del sector agroindustrial. "Es importante que los sectores productivos estén representados en todos los niveles; los grandes se cuidan solos, por eso hay que cuidar a los más pequeños", aseguró.
A pesar de contar con un territorio pequeño, la agroindustria trasandina viene concretando logros notables. Por ejemplo: en mayo pasado realizó su primera exportación de carne de cerdo a China, luego de un proceso de habilitaciones y certificaciones que se inició en 2004.
 
Sebastián Bigorito, director ejecutivo del Consejo Empresario Argentino para el Desarrollo Sostenible (CEADS), afirmó que "detrás de toda norma técnica, hay una discusión geopolítica y hay dinero de por medio. No hay dudas de que existen muchos intereses detrás de la construcción de una norma técnica". Sin embargo, remarcó que hay que hacer "el ejercicio de las Buenas Prácticas, más allá de que pueda terminar transformándose con el tiempo en una traba no arancelaria".
 
Actitud proactiva
"Yacaré que se duerme, termina en billetera", dijo Christian Jetter, presidente de la Asociación Correntina de Plantadores de Arroz y miembro del CREA Avatí Arrocero. "Tenemos que ser proactivos -explicó-. No podemos quedarnos a la defensiva. No permitamos que nos dividan entre ambientalistas y productivistas, porque esa pelea la vamos a perder. No debemos permitir que se ponga de un lado a quienes dicen no tener fines de lucro y del otro a los empresarios. Tenemos que demostrar que nuestra producción es absolutamente sustentable".
 
Los productores arroceros, explicó Jetter, están "en la mira" debido al uso intensivo del agua que requieren. "Además de tierra, el arroz necesita agua durante unos 100 días. En Corrientes utilizamos sólo el 2% del agua de la provincia; el 98% restante va hacia el Río de la Plata y nadie se preocupa por ello", remarcó.
 
"No podemos ser pasivos en este debate. Tenemos que tomar decisiones e intervenir: la responsabilidad social empresarial no termina en ayudar a la escuela del pueblo, por más que eso sea muy importante", indicó Jetter, para luego recordar que en Corrientes se cultivan unas 100.000 hectáreas de arroz que generan alrededor de 5000 puestos de trabajo.
 
Jetter dijo que ingresar al ámbito de las Buenas Prácticas Agrícolas representó para los productores una importante apertura mental. "Implicó que hiciéramos participar a gente de afuera del sector. A los productores muchas veces nos gusta juntarnos sólo entre nosotros. Sin embargo, es fundamental tener la posibilidad de saber cómo nos ven desde otros lugares".
 
Tecnología
"¿Somos más competitivos con las tecnologías de agricultura de precisión? No lo sé, pero lo que sí sabemos es que tenemos muchas más herramientas para conocer la variabilidad espacial y temporal. Lo más importante es recordar que las herramientas son un medio y no un fin en sí mismo", indicó Gabriel Vázquez Amábile, coordinador de la Comisión de Agricultura y líder del Proyecto Ambiente del Movimiento CREA.
Amábile mostró un caso real referido a un lote agrícola de un campo localizado en la zona sudeste bonaerense que en 2008/09 logró un rinde promedio de 15 qq/ha girasol y en la campaña siguiente generó un rinde medio de 28 qq/ha de soja. Posteriormente, se realizó un mapeo de tosca del lote para determinar cómo impactaba dicha variable en los diferentes sectores del área evaluada. De esa manera, al analizar datos de las últimas 37 campañas, se evidenció que en las distintas áreas del lote -de las más a menos profundas-, los rindes de soja en el período analizado habían oscilado en promedio entre 33,2 y 5,1 qq/ha. "Algunos sectores del lote generaban rindes tan bajos que ni siquiera valía la pena sembrarlos", explicó Vázquez Amábile.
 
Luego se realizó el mismo análisis pero a partir de la necesidad de aporte de agua para lograr una disponibilidad de agua útil óptima: en los diferentes sectores, los resultados obtenidos fueron de 95 a 328 milímetros (promedio de la serie por cada sector del lote). "Con estos datos, en caso de que el riego fuera una opción viable, tendría sentido emplear riego variable, tal como se está haciendo en algunas zonas agrícolas estadounidenses; con eso nos ahorraríamos agua y combustible", indicó el técnico.
 
Se puede dar un paso más e incorporar freatímetros en cada sector del lote para comenzar a sectorizarlos y realizar rotaciones diferenciales según la disponibilidad de agua proyectada durante el ciclo de cada cultivo. "El manejo de estas tecnologías debería incorporarse en las universidades, así como también tendría que haber un mayor acercamiento entre asesores y prestadores de servicios", señaló Vázquez Amábile.
 
Por su parte, Ricardo Martínez Peck, consultor privado en maquinaria agrícola, dijo que en agrónica "tenemos mapeadores de cosecha, pilotos automáticos, controladores de pulverización, fertilización y pulverización variable, y podemos sectorizar siembras; todas estas tecnologías implican desafíos y limitantes. Pero en todos los casos es clave identificar las tecnologías superfluas de aquéllas que agregan valor: a veces nos venden más de lo que realmente necesitamos para lograr una diferencia en los resultados".
 
Por su parte, Ricardo Martínez Peck, consultor privado en maquinaria agrícola, dijo que en agrónica "tenemos mapeadores de cosecha, pilotos automáticos, controladores de pulverización, fertilización y pulverización variable, y podemos sectorizar siembras; todas estas tecnologías implican desafíos y limitantes. Pero en todos los casos es clave identificar las tecnologías superfluas de aquéllas que agregan valor: a veces nos venden más de lo que realmente necesitamos para lograr una diferencia en los resultados".
 
"Para operar estas tecnologías, es más fácil formar gente nueva, pero también tenemos que reciclar a trabajadores adultos que tienen un conocimiento valioso de la actividad. Además, es necesario formar técnicos que brinden soporte a las nuevas tecnologías: sin este recaudo, incorporar tecnología es comprarse un problema. Las empresas que nos brindan estas tecnologías también tienen la enorme responsabilidad de darnos un servicio de posventa eficiente", apuntó Martínez Peck.
 
El especialista indicó que la telemática es la próxima gran tecnología por incorporar. "Con la telemática podría saber cómo están reguladas todas las sembradoras que están trabajando en una determinada zona y, a partir de esa información, evaluar si una máquina determinada está regulada dentro de los parámetros promedio de dicha zona. Hoy esta tecnología es cerrada, es decir, está siendo desarrollada por algunas compañías, pero en un futuro quizás podamos tener acceso a ella", proyectó.
En tanto, Martín Oesterheld, profesor asociado de la Fauba e investigador principal del Conicet, indicó que "con estas tecnologías los productores pasaron a disponer de una gran cantidad de datos que muchas veces no pueden procesar, y se trata de información que podría aportar un conocimiento muy valioso. La comunidad académica puede empezar a interactuar en mayor medida con los productores o asesores para procesar esos datos; eso sería beneficioso para ambas partes. Lo mismo puede decirse del sector profesional dedicado a brindar servicios a los empresarios agrícolas".

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